En el punto de encuentro entre Europa y Asia se desarrolla una cultura que abarca milenios. Turquía es un país de contrastes: ruinas antiguas y metrópolis vibrantes, mesetas áridas y costas mediterráneas. En Capadocia, las rocas de toba volcánica forman paisajes surrealistas, mientras que Estambul fascina con su esplendor otomano. La cocina turca, regionalmente diversa y llena de sabores, habla de rutas comerciales e intercambios culturales. Y a menudo son los lugares más discretos —un pequeño restaurante, una cooperativa, un bazar— los que muestran cómo la tradición y la modernidad van de la mano aquí.
